Es tiempo de confiar en Dios

“Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo. Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos.”

Efesios 1:3-4

15241836_1214882151891009_7737027893332782968_n1

¡Dios ya  lo ha hecho todo!

Si Dios ya nos ha provisto todas Sus bendiciones espirituales, ¿cómo las podemos recibir? En Efesios 1:3-4 y 2 Pedro 1:3 dice que nosotros ya tenemos lo que necesitamos. “Jesús nos da todo lo que necesitamos para dedicar nuestra vida a Dios. Todo lo tenemos porque lo conocemos a él, quien nos llamó por su gloria y excelencia.” Su provisión está aquí; ahora. Nosotros necesitamos entender y usar las bendiciones que Él ha provisto. ¿Cómo hacemos eso?

¿Cómo recibimos las bendiciones de Dios?

Usted recibe las bendiciones de Dios mediante Su espíritu. Debemos recordar que las bendiciones espirituales usualmente no son lo que nos imaginamos. El propósito de una bendición espiritual es hacernos “santos e irreprochables”. Antes de poner en práctica las bendiciones de Dios, usted debe saber qué es lo que le agrada a Dios.

El “Fruto del Espíritu” es un gran ejemplo de esto: “el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio…” (Gálatas 5:22-23) 1 Corintios 13:4-8a nos dice: “El amor tiene paciencia y es bondadoso. El amor no es celoso. El amor no es ostentoso, ni se hace arrogante. No es indecoroso, ni busca lo suyo propio. No se irrita, ni lleva cuentas del mal. No se goza de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.” ¿Desea usted amar de esta manera? ¡Usted puede hacerlo! Pero este amor no es fruto de su corazón. El espíritu de Dios derrama ese amor en usted. Literalmente es el fruto del Espíritu Santo.

La Obra de Dios, a la Manera de Dios

Véalo de esta manera: si usted tiene su propio negocio, en el cual usted está costeando todos los gastos, usted no permitiría que se venda un producto que le haga daño a las personas. De la misma manera, las bendiciones que Dios nos promete, son para que vivamos una vida que le agrade a Él, no una vida que vaya en Su contra. Vivir por fe (1 Juan 5:4) significa entender lo que le agrada a Dios (Efesios 5:10) y confiar que Él “no negará ningún bien a quienes hacen lo que es correcto”. (Salmos 84:11b)

Anuncios