La Vida Cristiana “Normal”: Reconciliándonos con Dios – Parte 2

¿Seremos siempre perfectos una vez Dios ha edificado su “nueva vida” en un cristiano? ¿Qué debemos hacer cuando fallamos?

Sométete a Dios y tendrás paz, entonces te irá bien.

Job 22:21

Continue reading “La Vida Cristiana “Normal”: Reconciliándonos con Dios – Parte 2”

Anuncios

La Vida Cristiana “Normal”: Escogiendo a Dios Diariamente – Parte 1

Vivir la vida cristiana no es algo que se hace una vez y ya; tenemos que escoger seguir al Señor diariamente.

Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí.  Gálatas 2:20

Continue reading “La Vida Cristiana “Normal”: Escogiendo a Dios Diariamente – Parte 1”

Es tiempo de confiar en Dios

“Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo. Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos.”

Efesios 1:3-4

15241836_1214882151891009_7737027893332782968_n1

¡Dios ya  lo ha hecho todo!

Si Dios ya nos ha provisto todas Sus bendiciones espirituales, ¿cómo las podemos recibir? En Efesios 1:3-4 y 2 Pedro 1:3 dice que nosotros ya tenemos lo que necesitamos. “Jesús nos da todo lo que necesitamos para dedicar nuestra vida a Dios. Todo lo tenemos porque lo conocemos a él, quien nos llamó por su gloria y excelencia.” Su provisión está aquí; ahora. Nosotros necesitamos entender y usar las bendiciones que Él ha provisto. ¿Cómo hacemos eso?

Continue reading “Es tiempo de confiar en Dios”

Salmo 121:1 Alzaré mis ojos a los montes

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Salmo 121:1

¿Alguna vez has estado en una situación en la que sólo se puede orar por “ayuda”? A veces la vida nos lanza una situación que no vimos venir. Podría ser una enfermedad crónica, la ruptura de una relación, la muerte de un ser querido, la pérdida del empleo, etc.

Estamos en un estado tal que en realidad no podemos formar las palabras adecuadas para orar correctamente a Dios.